Ciencia ficción. Vi gente pellizcándose en las gradas. Lo juro. Sí, era Emerson. Gol digno de Poltergeist. Gol del nuevo Spasic del Bernabéu. De cabeza, a lo Santillana, en un córner sacado ¡por Raúl! Fenómenos paranormales en Castellana City. Por eso no me extrañó el injusto desenlace de un partido trampa, con un Madrid de dos caras. Y justo se la partieron cuando estaba presentando su mejor perfil, con Diarra fuera, cinco tipos atacando y la gente disfrutando de un fútbol de ataque... que acabó siendo de nervios. Capello no mereció el máximo castigo en el día en el que quitó por fin el cinturón de castidad a ese sistema tan cuadriculado como espeso. En las barandillas de publicidad rezaba un eslogan: "Llegan las tres bandas". En esas, saltaron a calentar Beckham y Reyes. ¿Se atreverá? Pensé ingenuo. Pues no. Robinho al banquillo...
Gafados. Me olí la tostada cuando Diarra envió su décimo pase al contrario. Repasé la alineación del Celta del irreductible Fernando Vázquez y vi horrorizado el nombre que estaba predestinado a macerar la primera derrota de Capello en el santuario del fútbol (ahora cerrado por reformas). Nené. Sí. Primero fue Nolito (chaval, el jueves te vemos por aquí), después Nicolita (¿Qué pasó con...?) y anoche le tocó a Nené batir al nene. Estupor y desazón entre mis amigos de las peñas Los Risperos de Leganés, Coyantina de Valencia de San Juan (León), Trobajo del Camino, Puertollano, Oliva, El Ángel, Guareña, Alvarado, Valdemoro y Torrente. El madridismo no se merece este baño de agua helada en la noche que estaba guionizada para emparejarse con ese Barça decadente e indultado por el Villarato (¿qué hay que hacer para que un árbitro se atreva a expulsar a Ronaldinho?). Por cierto, este es el Barça de los últimos cinco partidos: dos derrotas ante Chelsea (1-0) y Madrid (2-0), dos empates ante el Deportivo (1-1) y los londinenses (2-2) y sólo un triunfo ante el Recreativo (3-0), encauzado tras un penalti ficticio sobre Gudjohnsen. Menos lobos...
The Wall. Eso me pareció Pinto Colorado, porterazo de coleta sureña y reflejos de la escuela regentada por Buyo. Este arquero del Puerto de Santa María evitó que Ronaldo acabase con la maldición de sus 100 goles. Curro Romero (así le apoda Ramón Calderón) lo intentó, golpeó tres veces, lo buscó y sólo le faltó un puñado de suerte para decírselo a Capello con goles. Lo mejor es que Ronie, que ahora parece un (gran) jugador, demostró estar en on, metido, con hambre (lo digo muy en serio) y dispuesto a ponérselo crudo a Van the Man.
Profeta. Vázquez tiene un deje muy de Mourinho (de hecho, su presidente se llama Mouriño) y acertó al profetizar en la víspera: "Prefiero a Borja Oubiña antes que Emerson o Diarra". Y yo. Y mi padre. Y ustedes. Español, joven y estiloso. Fabio, acaba ya con el doble pivote, prego...
Bueno pues aquí tenemos la crónica de Roncero del partido del Celta, como de costumbre un buen cacho de ella esta dedicada a hablar del Barcelona y no de lo que pasó, en el campo, pero analicemos un momento, el Madrid, iba empate a 1 en el primer tiempo, con Emerson culpable del primer gol en contra y marcando el primero a favor.
Después llega el descanso, y Capello cambia a Diarra, por Reyes, y a Robinho por Van the Man, bueno pues se acabó el doble pivote, el caso es que Robinho, no estaba haciendo nada ayer, y que Diarra también estuvo nefasto, pero Capello estuvo "valiente" e hizo los cambios, por fin la por todos pedida pareja Van the Man-Ronie, y solo un medio centro, bueno ¿qué es lo que pasó?, que Reyes no tuvo su día y no sólo no hizo nada si no que además regaló el segundo gol, Capello sí es cierto, sentó a Ronaldo, que por cierto dice en una entrevista que estaba muerto, pero con el maravilloso esquema "de la prensa", el Madrid perdió el partido.
¿y cuál es el resultado?, más palos para Capello, que hizo lo que quería la prensa, y encima aún asi le ponen verde. Yo no estoy a favor del doble pivote ni de Emerson, pero hay que ser responsable cuando se escribe en un periódico, y no decir las tonterías incongruentes que le oimos siempre decir a señores como Tomás Roncero.